20081007Deben tener una formación específica, además de idiomas, ‘saber estar’, dotes de comunicación y experiencia

La directora de Azza Comunicación e Imagen, Fátima Gómez da Silva, afirma que “no se puede prescindir de las azafatas en los eventos”, ya que son una figura que, además de ser la imagen del evento, representan “la dinámica de cara a los asistentes, la guía dentro y fuera del recinto y la sonrisa amable”.

El principal requisito para ser azafata o azafato, ya que cada vez son más los hombres que se incorporan a este mercado laboral, es que la persona “tenga ganas de trabajar, que sea receptiva, colaboradora, correcta, educada, que sepa saber estar, que tenga una formación y que sobre todo tenga capacidad de resistencia, que sea puntual, y me atrevo a decir que sea incondicional”, explica da Silva.

Asimismo, cuando una empresa demanda el servicio de una azafata, añade, “necesita tener la tranquilidad que posee una buena imagen (correcta, no modelo), que tiene responsabilidad, que es operativa y que sobre todo se adapta muy bien a las funciones y al entorno”. A su juicio debe ser “un camaleón, me refiero que cambia de color según la ocasión, metafóricamente hablando”.

En cuanto a la aportación de la azafata a un congreso, da Silva asegura que es “un efecto choque”, es decir, “un efecto de primer contacto del asistente con el evento, es más, en muchas ocasiones puede hacer que lo que no ve el asistente y que adolece de alguna imperfección, ella lo pueda solventar. Siempre digo que un mal equipo de azafatas frente al asistente, hace que ellos tengan la sensación de una buena o mala organización”.

Formación y valoración de su trabajo

La azafata debe tener una formación específica, además de idiomas, “saber estar”, dotes de comunicación, saber trabajar en equipo, capacidad de escucha, cultura general y sentido de la responsabilidad, pero, subraya, que “un factor que puede suplir toda esa formación, es la experiencia, pues muchas azafatas no han tenido formación específica y se mueven como pez en el agua”.

Por su parte, da Silva asegura que las azafatas no están lo suficientemente valoradas. Son “el eslabón de la cadena que debería ser más reconocido, ya que, a su juicio, esta actividad está valorada por profesionales del mundo de las reuniones, “pero sucede que no siempre lo son, por lo que ajustan sus presupuestos en ese campo”. Para ella, los organizadores profesionales “son absolutamente conscientes de la importancia operativa de una azafata en un evento, de la dinamización en su trabajo, de la importancia que imprime una buena imagen (imagen también del evento) y de la ejecución de sus funciones”.

Por último, el servicio que presta una agencia de azafatas “debe estar a la altura de las expectativas del organizador, ya que muchas veces a pesar de la correcta distribución surgen incidencias que hay que solventar y el papel de la azafata es fundamental”.

Conexo.net
07/10/2008

Colaboradores


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